La convivencia escolar se basa en los derechos de cada uno de los estudiantes, pero también por las obligaciones y responsabilidades que se tienen y que deben ser asumidas, como por ejemplo las normas de comportamiento.Sin reglas o normas que guíen el comportamiento de los estudiantes, y si todos pudiesen hacer lo que desean en el momento que lo desean, el aula de clases fácilmente se convertiría en un escenario de discordia, de falta de valores y de irrespeto por los semejantes.
Los seres humanos necesitamos de normas porque hacen posible la convivencia entre las personas. Las normas protegen aquello que un grupo considera valioso; además, reflejan sus anhelos y preferencias colectivos. Por eso, se suele decir que detrás de las normas hay valores y aspiraciones de un grupo social o de la sociedad en general, según sea el caso.
Decir que hay normas que regulan nuestros comportamientos, significa que hay formas de actuar que los miembros de un grupo consideran preferibles a otras, 
por los beneficios que traen consigo.
Establecer lo que se vale y lo que no se vale hacer, nos ayuda a desarrollarnos mejor como personas y a aprovechar los beneficios que el grupo social nos ofrece en los distintos ámbitos en los que nos desenvolvemos: la familia, la escuela, la calle, las organizaciones sociales o asociaciones en las que participamos, nuestro lugar de trabajo, parques y otros centros de diversión, por mencionar algunos.
  • Derecho a la protección de la toma de decisiones arbitrarias o inconstantes
  • Derecho a que las instituciones sigan sus propias leyes y reglas.
  • Derecho a la propaganda de boletines y circulares
  • Derecho a la sumisión de las regulaciones
  • Derecho a la sumisión de la información de los catálogos de cursos
  • Derecho a la sumisión al código estudiantil
  • Derecho a la sumisión a los manuales
  • Derecho de cumplimiento de las promesas hechas por los asesores
  • Derecho a un contrato continuo
  • Derecho al cumplimiento de las promesas establecidas verbalmente